domingo, 6 de septiembre de 2015

Malas hierbas

Plantitas que crecéis en los diminutos espacios entre las baldosas de las aceras, vosotras sois mi mayor esperanza... Cuando todo esto se vaya al traste, y no haya nadie para arrancaros o rociaros con venenos, emergeréis desde la terrosa oscuridad, echando a bajo cada edificio alzado. Sabiéndoos poseedoras de todo el tiempo del mundo, día a día, noche a noche, lo invadiréis todo, recuperando el espacio que os pertenece por derecho propio. Vuestra presencia es la más clara y terrible señal de lo inevitable.

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