martes, 2 de agosto de 2016

LibrOráculo

Toma un libro de una estantería, o de algún montón de libros apilados. En realidad el libro debe elegirte a ti, o lo que es lo mismo, debe llamar especialmente tu atención, sea por su color, tamaño (pequeño o grande), por desprender cierto brillo espectral, o por cualquier otro motivo.
Toma el libro entre tus manos, e imagina que es un objeto mágico, vibrante y sensible. Ese libro es un oráculo, conocedor de los secretos del multiverso, capaz de percibir tus pensamientos y escuchar tus palabras.
Hazle cualquier pregunta respecto a tu pasado, o tu presente. Quizá sobre algún suceso o aspecto de tu vida que no alcances a comprender en profundidad. A continuación abre el libro por cualquier página, señala con el dedo índice de tu mano izquierda en cualquier parte de esa página, y lee la respuesta que el oráculo te brinda.
¿Hasta dónde debes leer? A veces su respuesta puede ser una única palabra, y otras, todo un párrafo. Lee hasta donde sientas que ya no guarda sentido lo que dice el libro con lo que has preguntado.
Si la respuesta que te proporciona el oráculo te parece imprecisa, poco clarificadora, demasiado abstracta o críptica, cierra el libro de nuevo y replantea al oráculo tu pregunta en base a la información recibida. Repite la operación antes descrita tantas veces como sean necesarias, hasta que tus preguntas hayan sido respondidas satisfactoriamente, y resueltas tus dudas.
Si lo que el libro te dice se te asemeja totalmente arbitrario o inconexo, plantéate si te has dirigido al oráculo de manera adecuada. Intentar ponerlo a prueba preguntando algo cuya respuesta ya conocías, o tomar a broma el propio acto mágico que estás realizando, son faltas hacia el oráculo.
Tu incapacidad para imaginar que otras realidades son posibles, incapacita al libro a responderte adecuadamente. En tal caso, es preferible que te dediques a otra cosa.




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