jueves, 27 de junio de 2013

Sabiduría Tengu I - Habla ÉL


Bajo esta piel,
bajo esta carcasa
vive él

The débil, el devil.

No miréis quien habla aquí, de lo contrario estaréis mirando vuestra propia imagen de mí mismo. Leed pues mis palabras. Pues bajo esta carcasa ÉL.

el conflicto

¡Ave Satán!



Aunque me arrebatarais la vida, yo nunca moriré

Soy un saco de huesos que crujen.

Soy una bestia deseosa, sensible, abominable, terrible, siento a mi madre bajo el suelo, en el corazón de cada mujer que me mira con lujuria por la calle.

Salir es huir de uno mismo, quedarse en casa  huir del mundo.

Es fin de semana, se supone que hay que salir por ahí. O bien nos quedamos en casa, y ahorramos, si total, ¡para lo que hay que ver...! Sin embargo donde no llega la luz de la ciudad, en el oscuro campo, todo esto da igual. La tierra espera ansiosa poder devorarnos.

Y no importa cuánto fumiguéis, no importa cuanto iluminéis la noche. Esta oscuridad nos espera a todos, sin excepción.

Los gusanos esperan ansiosos. La muerte.

...podemos hacer como que no lo vemos, pero ello no hará como que no existimos.

En soledad, incluso rodeados de tecnología, lo que somos nos espera, y no podemos escapar. Los mosquitos nos lo recuerdan, ellos se meten por cualquier rincón; las cucarachas, la vida, vibrante, ¡viva! nos espera.

Muriendo en el hospital están, ahora mismo, ¿y usted me habla de decencia?

Todo el mundo hace como que nada ocurre, podemos incluso bromear, mientras nuestros hijos tienen cloro y flúor en sus bocas.

Y mañana todo parecerá normal.
Esa es la mayor broma, ¡todo parecerá normal!

Temor al silencio, estamos con amigos, pero cuando se hace el silencio el vacío nos devora a todos por igual, temblamos, ¡pobres humanos! ¡tan perdidos!

¡Cuánta oscuridad! Y las calles tan iluminadas...






Y los que ahora dormís, o estáis en otras cosas, y que terminaréis por leer esto, para vosotros son estas palabras: ¡vosotros sois los afortunados!

Yo maldigo tu vida para que seas feliz.

Por la mañana nos damos los buenos días y sonreímos como si nada ocurriese.
Maldita comedia tragicómica
Unos se van a trabajar, otros nos quedamos en casa.
Seguimos con el teatro.
Nadie quiere ir a trabajar, "pero qué remedio", dicen algunos.
Nuestra madre, pachamama, nos espera, y nosotros temblorosos, la tememos. Somos sus retoños, que un día nos escapamos, y ahora tememos volver con ella por temor a una represalia. No la habrá.
Madre no discute. Es silenciosa. Serena. Pero también terrible y poderosa.

Tu madre está bajo el asfalto, ¡no lo olvides!
Es de hecho el propio asfalto, ¿no da miedo?

Los niños, los pequeños, los que son poco más que unos bebés... no les importa ensuciarse, no les importa el orden ni el desorden, se ríen o lloran según se sienten... ¿y nosotros pretendemos enseñarles algo?

Nos contaron que la tristeza es condenable, que la ira y la rabia son cosas desdeñables. ¡Mi tristeza es mi musa! ¡Mi odio es mi risa!

No es que ahora sea el momento,
¡es que siempre lo ha sido!

La soledad y la oscuridad me esperan.

1 comentario:

  1. Directo y con fuerza.
    Me ha gustado.
    Un abrazo

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